CÓMO PASAR EL CONFINAMIENTO SEPARADO/A DE UN HIJO

Publicado: 06/04/2020

Nuevo post de nuestra psicóloga de referencia, Beatriz Isabel Salazar Guerra. Para reflexionar…

En estos momentos en los que escribo este post, en nuestro país han fallecido, sólo por coronavirus, más de 12.000 personas, según fuentes oficiales.

En las últimas semanas nuestra vida ha cambiado totalmente. Esta crisis sanitaria ha ocasionado una revolución en la totalidad del planeta.

Este post me ha sido solicitado para dar unas recomendaciones a padres y madres que pudieran, en estos momentos, no estar en contacto con sus hij@s.

A día de hoy, además de una terrible enfermedad, nos asola un aislamiento social que tratamos de compensar con el empleo de la tecnología y las redes sociales. Si nos angustia no ver a nuestra familia extensa, a aquella con la que no convivimos a diario, o a nuestros amigos… ¡cómo imaginar no ver a nuestros hij@s!.

Muchas de las personas fallecidas, a las que hacía referencia al inicio de esta entrada, lo han hecho en la más absoluta soledad, sin su familia y/o amigos, en definitiva, sin sus seres queridos. A su vez, sus familiares y sus amigos han permanecido apartados de ellos, sin poderse despedirse. Esta es una enfermedad que, siendo terrible de por si por lo que conlleva estar enfermo, no puede ser más cruel cuando conlleva la separación absoluta de lo más querido, de lo más amado.

Al reflexionar sobre lo que está sucediendo, es muy probable que tod@s lleguemos a la misma consideración: lo más importante para todos nosotr@s es la familia, l@s hij@s, el amor…, y llego a la conclusión que después de esta enfermedad y todo lo que conlleva, estar sin ver a un hijo/a debe ser lo más espantoso que nos pueda suceder. De ahí que, en este post, me dirija a aquellos padres y madres que no ven a sus hij@s y a aquellos padres y madres que no permiten al otro la comunicación con l@s más pequeñ@s.

Primeramente, indicar que la Convención sobre los Derechos del Niño establece que el niño/niña “para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión” y más concretamente se establece:

“Artículo 9 3. Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño/a”.

Y desde luego no corresponde a ninguna de las partes dilucidar qué es lo contrario al interés superior del menor y menos si esa parte mantiene un conflicto con ese progenitor/a/a al que trata de obstaculizar el contacto con el hijo/a.

Un progenitor/a que impide, unilateralmente y sin una resolución judicial que lo establezca, el contacto de su hijo o hija con el otro progenitor/a está, por tanto, atentando contra los derechos de su hijo /hija. Un/a progenitor/a/a que impide que su hijo/a se relacione con el otro/a progenitor/a/a está ejerciendo, de manera consciente o inconsciente, un daño psicológico a su propio/a hijo/a.

Reflexiones para progenitores que no están permitiendo la relación entre los menores y el otro progenitor

  • Trate de analizar sus sentimientos y póngales nombre. Descubrirá que su rabia, frustración e, incluso, su odio están hablando por usted y, sin querer, podría tratar de hacer daño al otro/a con lo que más quiere: sus hij@s.
  • Si descubre que sus sentimientos negativos y hablan por usted, estaríamos en una situación muy grave: usted podría estar utilizando a sus hij@s como “arma arrojadiza” contra el otro/a progenitor/a. Tiene que saber que esta utilización de los hij@s contra el otro/a progenitor/a se considera un tipo de maltrato infantil. Hágase, entonces, la siguiente pregunta: ¿Está de acuerdo con maltratar a sus hij@s con tal de hacer daño al otro/a?
  • Si no está de acuerdo en maltratar a sus hij@s, entonces: piense en sus hij@s, piense en las necesidades de sus hij@s, no piense en las de usted. Sus hij@s merecen que se respete sus derechos y quien debe, primeramente, hacerlo es usted como progenitor/a. Los menores necesitan a sus dos progenitores y tienen derecho a tener contacto con ambos.
  • A menudo encontramos a menores que dicen “odiar” a uno de sus progenitores. Si su hijo/hija le dice que odia al otro progenitor/a, hágase las siguientes preguntas: ¿de verdad le parece que este es un sentimiento “deseable” en su propio hijo/hija?, ¿considera que su hijo que “odia” al otro progenitor/a necesitaría algún tipo de terapia?, ¿le beneficia a usted ese “odio”?, ¿le beneficia a su hijo tener este tipo de sentimientos?.

Recomendaciones para progenitores que no están pudiendo ver a sus hij@s

  • Trate de hablar con la otra parte y para ello busque un momento en que ambos estén tranquilos. Hágale ver que ambos tienen que hacer lo mejor para los hij@s y que los dos son importantes para ellos.
  • No mencione el conflicto que mantienen entre ambos, ni haga ningún tipo de reproche. Centre su discurso en hacer ver lo importante que es para sus hij@s mantener la relación con ambos y la conveniencia de que le visiten. Ya habrá tiempo para resolver el resto de cuestiones que tienen pendientes entre ustedes.
  • Trate de conseguir que el otro le permita algo de tiempo de visita y, más adelante, ya reclamará sus derechos. Lo importante es conseguir mantener el contacto y no tensionar más la situación. Piense en su hijo y en mantener el contacto con él. Agradezca al otro progenitor/a que rebaje su posición.
  • Si, a pesar de estos intentos, no logra tener visitas, aproveche la tecnología para hacer videollamadas. Transmita alegría a sus hij@s y no se muestre triste ni enfadado, piense en sus hij@s y en tratar de que tengan una imagen positiva de usted. Procure que cada llamada se convierta en un acontecimiento agradable y positivo.
  • Si esta situación le afecta personalmente, acuda a buscar ayuda profesional para que le apoye en estos duros momentos.

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