❌Errores que pueden hacerte perder la custodia en Bilbao
Cuando una pareja se separa, una de las mayores preocupaciones de cualquier padre o madre es saber qué ocurrirá con sus hijos.
⚠️ Importante: perder la custodia no suele ser consecuencia de un único error. En la mayoría de los casos, los jueces valoran el conjunto de circunstancias familiares y siempre toman su decisión pensando en el interés superior del menor.
En este artículo repasamos algunos de los errores más frecuentes y explicamos por qué pueden llegar a influir en una decisión judicial.
❌ Mitos sobre la pérdida de la custodia que conviene desterrar
Cuando una separación se vuelve conflictiva, aparecen multitud de consejos de familiares, amigos o publicaciones en Internet que generan más confusión que tranquilidad.
Estos son algunos de los mitos que más escuchamos en nuestro despacho.
❌ «Si he sido infiel, perderé la custodia.»
No.
La infidelidad puede explicar el final de una relación sentimental, pero no determina la capacidad de una persona para ejercer como padre o madre.
Lo que analiza el juzgado no es quién tuvo la culpa de la ruptura, sino qué régimen de custodia protege mejor a los hijos.
❌ «Si tengo una nueva pareja, me quitarán la custodia.»
Tampoco.
Rehacer la vida sentimental es perfectamente compatible con ejercer adecuadamente las responsabilidades parentales.
Solo tendría relevancia si esa nueva convivencia afectara negativamente al bienestar del menor.
❌ «Si me quedo en paro, perderé la custodia.»
No necesariamente.
La situación económica puede influir en cuestiones como la pensión de alimentos, pero no implica automáticamente un cambio en la custodia.
Lo importante es la capacidad para atender correctamente las necesidades de los hijos y ofrecerles un entorno estable.
❌ «Mi hijo decidirá con quién quiere vivir.»
No exactamente.
Cuando los menores tienen suficiente madurez, su opinión puede ser escuchada por el juez o por el Equipo Psicosocial.
Sin embargo, esa opinión constituye únicamente uno de los muchos factores que se valoran.
La decisión final siempre corresponde al juez.
❌ «Un solo error basta para perder la custodia.»
En la mayoría de los casos, no.
Salvo situaciones especialmente graves —como episodios de violencia, abandono, consumo de drogas con repercusión directa sobre los hijos o situaciones de desprotección—, los juzgados suelen valorar el conjunto del comportamiento de cada progenitor.
Precisamente por ello resulta fundamental evitar determinados errores desde el inicio del procedimiento.
1. Hablar mal del otro progenitor delante de los hijos
Es uno de los errores más frecuentes y también uno de los que peor valoran los equipos psicosociales.
Los menores no deben verse obligados a elegir entre su padre y su madre ni sentirse culpables por mantener una buena relación con ambos.
Comentarios como:
- «Tu madre nunca hace nada por ti.»
- «Tu padre nos ha destrozado la vida.»
- «Ya verás cuando el juez se entere.»
pueden parecer fruto del enfado, pero colocan al menor en un conflicto emocional completamente innecesario.
Uno de los aspectos que más se valora en un procedimiento de custodia es la capacidad de cada progenitor para favorecer la relación del hijo con el otro.
2. Utilizar a los hijos como mensajeros
Cuando la comunicación entre los adultos desaparece, algunos progenitores terminan utilizando a los hijos para transmitir mensajes.
Por ejemplo:
- «Dile a tu padre que llegue antes.»
- «Pregunta a tu madre cuándo va a pagar.»
- «Recuérdale que firme la autorización.»
Puede parecer algo sin importancia, pero supone trasladar al menor responsabilidades que no le corresponden.
Los problemas de los adultos deben resolverse entre adultos.
3. Impedir o dificultar la relación con el otro progenitor
Aunque la relación de pareja haya terminado de la peor manera posible, los hijos tienen derecho a mantener una relación adecuada con ambos progenitores, salvo que exista un riesgo real para su seguridad o bienestar.
Por eso, los juzgados valoran muy negativamente conductas como:
- impedir llamadas telefónicas;
- no facilitar información escolar o médica;
- poner obstáculos constantes a las visitas;
- no comunicar actividades importantes;
- dificultar las entregas de los menores.
Cuando estas conductas se repiten en el tiempo, pueden llegar a tener consecuencias relevantes en el procedimiento.
4. Incumplir reiteradamente el régimen de custodia o de visitas
Todos podemos llegar tarde algún día.
Lo preocupante es cuando los incumplimientos se convierten en una rutina.
Cambiar unilateralmente los horarios, suspender visitas sin justificación o incumplir constantemente lo acordado transmite una imagen de falta de compromiso con las necesidades del menor.
Además, hoy en día estos incumplimientos suelen quedar reflejados mediante mensajes, correos electrónicos o incluso procedimientos judiciales de ejecución.
5. Discutir delante de los hijos
No hace falta que exista violencia para que un conflicto afecte profundamente a un menor.
Las discusiones continuas durante las entregas, los gritos o las descalificaciones entre los progenitores generan un ambiente de tensión que acaba repercutiendo en los hijos.
Los jueces buscan siempre el entorno que ofrezca mayor estabilidad emocional.
Por eso, incluso cuando el conflicto es intenso, resulta esencial mantener las diferencias lejos de los menores.
6. Publicar en redes sociales aquello que después niegas en el juicio
Las redes sociales se han convertido en una fuente de prueba cada vez más utilizada.
Fotografías, vídeos o publicaciones pueden acabar incorporándose al procedimiento si contradicen las manifestaciones realizadas ante el juzgado.
No es extraño que un progenitor alegue falta de tiempo para atender a sus hijos y, al mismo tiempo, publique constantemente viajes, fiestas o actividades incompatibles con esa afirmación.
La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace siempre resulta importante.
7. Tomar decisiones importantes sin contar con el otro progenitor
Mientras ambos conserven la patria potestad, determinadas decisiones deben adoptarse conjuntamente.
Entre ellas:
- cambiar de colegio;
- modificar tratamientos médicos relevantes;
- cambiar el domicilio habitual del menor;
- solicitar un pasaporte;
- autorizar determinadas actuaciones de especial trascendencia.
Tomar estas decisiones unilateralmente puede generar importantes conflictos y, en algunos casos, dar lugar a procedimientos específicos sobre el ejercicio de la patria potestad.
8. Acudir al juicio sin preparación
Muchas personas piensan que basta con acudir al juicio y explicar lo ocurrido.
Sin embargo, un procedimiento de custodia exige preparación.
Responder con agresividad, interrumpir constantemente, centrar toda la declaración en criticar al otro progenitor o perder los nervios puede perjudicar seriamente la imagen que percibe el juzgado.
Preparar adecuadamente la vista permite exponer los hechos con serenidad y centrar el procedimiento en lo verdaderamente importante: el bienestar de los hijos.
9. Pensar únicamente en tus derechos y olvidar las necesidades del menor
Este quizá sea el error más importante de todos.
Muchos procedimientos terminan convirtiéndose en una competición para demostrar quién ha cometido más errores.
Sin embargo, esa no es la función del juzgado.
La pregunta que realmente guía cualquier decisión judicial es muy distinta:
¿Qué opción protege mejor el interés superior del menor?
Los progenitores que consiguen demostrar capacidad para cooperar, respetar al otro y priorizar las necesidades de sus hijos suelen transmitir una imagen mucho más favorable durante todo el procedimiento.
⚖️ ¿Qué valoran realmente los jueces cuando deciden sobre la custodia?
Aunque cada familia presenta circunstancias diferentes, existen algunos aspectos que suelen analizarse en prácticamente todos los procedimientos:
- La implicación de cada progenitor en el cuidado diario de los hijos.
- La estabilidad personal, familiar y emocional que puede ofrecer cada uno.
- La capacidad para favorecer la relación del menor con el otro progenitor.
- El respeto de los acuerdos y resoluciones judiciales.
- La disponibilidad para atender las necesidades del menor.
- La opinión del hijo cuando tenga suficiente madurez.
- Los informes emitidos por el Equipo Psicosocial y, en su caso, por el Ministerio Fiscal.
- Cualquier otra circunstancia que permita valorar qué solución resulta más beneficiosa para el menor.
En definitiva, no se trata de decidir quién es el mejor padre o la mejor madre, sino cuál es el régimen que mejor protege el desarrollo personal, emocional y educativo de los hijos.
La custodia no suele perderse por un único error
Salvo situaciones especialmente graves, la custodia rara vez se modifica por un hecho aislado.
Los juzgados analizan el conjunto de circunstancias familiares, la evolución del conflicto y la actitud mantenida por cada progenitor durante todo el procedimiento.
Por eso resulta tan importante actuar con prudencia desde el primer momento, evitar decisiones impulsivas y recibir asesoramiento jurídico especializado antes de que el conflicto se agrave.
En Iuris Estudio Jurídico llevamos 20 años asesorando a madres y padres en procedimientos de custodia, custodia compartida y modificación de medidas en Bilbao.
Sabemos que detrás de cada procedimiento judicial hay una familia y, sobre todo, unos hijos cuyo bienestar debe situarse siempre en el centro de cualquier decisión.
Si tienes dudas sobre tu caso o necesitas asesoramiento antes de iniciar un procedimiento de custodia, estaremos encantados de ayudarte.
Contacta con nuestro Despacho en el centro de Bilbao.

Sobre la autora
Este artículo ha sido elaborado por Olga Rodríguez Marcos,
abogada y directora de IURIS Estudio Jurídico, despacho de
abogados en Bilbao.
A lo largo de su trayectoria profesional ha acompañado y asesorado a cientos de personas en procedimientos de Derecho de Familia, Derecho Civil, herencias, Derecho Penal, conflictos patrimoniales y reclamaciones bancarias.
Convencida de que el mejor asesoramiento jurídico comienza mucho antes de un juicio, combina el rigor técnico con una atención cercana y personalizada, explicando cada paso del procedimiento de forma clara y comprensible.
Su forma de ejercer la abogacía se basa en tres principios:
Experiencia. Cercanía. Estrategia.
Olga Rodríguez Marcos
Abogada y directora de IURIS Estudio Jurídico
Abogados en Bilbao
El contenido de este artículo es meramente informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado. Cada asunto debe analizarse atendiendo a sus circunstancias concretas.
 





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